10 de marzo de 2013

AQUEL 11 DE MARZO.


Estoy segura de que a ninguno de nosotros se nos puede olvidar aquel 11 de Marzo del 2004 que mejor seria no tener que recordar por ser un día de horror para Madrid y el mundo entero.
Madrid se despertaba temprano, era día de trabajo y lleno de obligaciones.
Me levanté la primera, sobre las 7,30 ya en la cocina pongo la TV y oigo la noticia de una explosión en la Estación de Atocha. Corro al cuarto de mi hijo, pues se que la novia viene de Pozuelo hasta Atocha, él me tranquiliza diciéndome que su hora de llegada es mas tarde, y se pone en contacto con ella para que no suba al tren.

De pronto se oye otra explosión, esta había sido en la Estación  del Pozo que esta cerca de mi casa. A partir de ese momento todo son llamadas de teléfono, de familiares y amigos interesándose al enterarse de la tragedia, hasta que los móviles  pierden  cobertura y todo se va volviendo un caos.  Los nervios afloran de tal forma que ya no te enteras de las noticias que están dando en la TV, solo ves camillas con heridos y se intuye que algo muy fuerte a pasado, por la avenida se oyen continuamente sirenas de ambulancias,  coches de bomberos, y muchos coches de policías que salen de la comisaría cercana.

Empiezas a tranquilizarte viendo que ninguno de la casa estábamos todavía fuera. Mi hija que también montaba todos los días en Atocha aun no había salido de casa, pero te acuerdas de otros que suelen coger el tren en el Pozo. La sobrina Lourdes, que va todos los días a la Universidad. Ese día tenían huelga. ¡Vendita huelga (decía su madre cuando hablé con ella) en ese tren subía mi hija todos los días! El amigo Paco, padre de mi yerno, también hubiera montado en el tren de no ser porque ese día se retrasó en su horario habitual.

Cada uno de nosotros pasaríamos el fatídico día de mejor o peor manera, las miradas tristes y ausentes decían lo que estaba pasando en Madrid. Pero, y toda esa pobre gente que murió y tantísimos heridos, y todo el que se quedo esperando a su ser querido y lo buscó con desesperación sin querer pensar lo peor hasta dar con su paradero…

Lo que ocurrió aquel 11 de Marzo no tiene calificativo ni perdón. Me gustaría pensar que no fueron seres humanos los artífices de aquellos atentados.