1 de octubre de 2010

LA GARGANTA ( CIUDAD REAL )


El pueblo donde crecí y del que tengo mis recuerdos de niñez
Este pueblo o finca, estaba situado en sierra Madrona en el límite de Ciudad Real con la provincia de Córdoba.


Subiendo del Valle de los Pedroches hacía la Mancha, La Garganta era un oasis o vergel junto a la sierra. Hablar de este pequeño pueblo de trabajadores es recordar un bosque de eucaliptos, pinos, sauces llorones, acacias, mimosas, muchas mimosas, mucha agua y todas las flores que uno pueda imaginar. Los jardines era lo que identificaba al pueblo, sus casas todas iguales de teja roja y pintadas de blanco, algunas con su jardín en la puerta repletos de rosales, geranios, hortensias etc.


Un bosque unido a la sierra, que hablando de naturaleza podemos imaginar la cantidad de animales, desde venados, corzos, jabalíes lobos también algún gato montes que podíamos encontrar en las inmediaciones de la sierra y que alguna vez también bajaban hasta cerca del pueblo. Por algo todos los años se organizaba una montería de caza mayor. Los días de montería se vivían en La Garganta como una fiesta, lo mismo para mayores como para pequeños. 


Venían los Jefes con sus invitados franceses, también acudía algún ministro español de la época. Había que tener todo a punto para esos días empezando por la casa de huéspedes, jardines, caballos y puestos de tiro estratégicos en la sierra donde cada día de montería acudiría cada señorito acompañado por su mozo ayudante. (Mi padre siempre acompañaba a una señorita que luego le daba latas de foie gras, mermeladas y otras chucherias francesas que nosotros esperábamos con ilusión) al final de cada día era acercarse a ver las piezas cazadas, que luego una vez limpias repartían entre todos los del pueblo.

El pueblo estaba dividido en dos partes en la zona llamada de arriba estaba la Iglesia, (en la que todavía, cada 16 de Julio se venera a la Virgen del Carmen) también las escuelas, casa del maestro, panadería y tienda. Bajando por un paseo de acacias había un gran pilón con un grifo, allí era donde saciábamos la sed todos los niños en los recreos y a la salida de la escuela. A la izquierda quedaba la casa del practicante y a la derecha las viviendas de los obreros.


Para llegar a la zona de abajo había que cruzar un arroyo por un puentecillo de madera;este puente era estrecho (apenas podían cruzarse dos personas) Bajando este arroyo cubierto de zarzas, teníamos otro paso para cruzar este arroyo en invierno, había que ser equilibrista para no caer al agua, pues el puente solo era un tronco de árbol grande, pero no tardábamos mucho en aprender si no querías bañarte. Todo esto estaba lleno de huertos con nogales, árboles frutales y hortalizas según la temporada del año que cada dueño cuidaba para sustento de su casa. Mas arriba estaba el chorrillo y el puente grande por donde podían pasar los coches de caballos cuando había que subir a Don Rogelio y a Doña Ana siempre que acudían a misa.


En la parte llamada de abajo estaba la casa de los jefes, rodeada de grandes jardines, desde fuera se podían ver palmeras y muchos rosales que cubrían los muros exteriores. También estaba la casa de huéspedes, las cuadras donde estaban los coches de caballos, carretas o tartanas y los propios caballos. (De todo esto se ocupaba mi tío Adolfo) Casi enfrente de las cuadras teníamos la fragua y carpintería, y muy cerca de todo esto había un enorme sauce llorón y debajo una fuente o chorro continuo cayendo a un pilón, el agua era fresquita, venia del pantano que esta en la sierra.


Estos son los recuerdos que puedo recopilar en mi memoria, se que me dejo muchas cosas que otros quizás recordarán pero me he limitado a contarlo como lo veía en aquellos años en que todo nos parecía mas grande, las distancias muy largas pero todo precioso, recordado con el paso de los años y la añoranza.
Hoy en día no queda casi nada de lo que describo en esta historia, por eso cuento todo en pasado, queda la Iglesia y poco más. Pero nos queda la sierra para mirarla desde lejos, porque allí no se puede pasar si no es el día de La Virgen, o con el permiso de los guardas forestales. Es una finca particular reservada para caza mayor.


                   Rafaela

 
Como lo que acabo de contar sólo son recuerdos personales, dejo también la historia real de La Garganta principio y final.
                          
                                     COPIO Y PEGO 

La Garganta nació cuando el municipio de Peñarroya absorbió, en 1908, la Nueva Sociedad de las Minas del Horcajo, en cuya propiedad figuraba una finca rústica de 6.919 hectáreas donde no existía posibilidad de explotación minera; tal finca abarcaba los quintos de Navarrillo, Los Cerros, El Horcajo y La Garganta. Peñarroya decidió conservar aquellos terrenos, que completó adquiriendo Matas Hermosas, Navaquemada, Añoras y Torneros quedando, al final, una finca de 15.600 hectáreas situada entre los términos municipales de Brazatortas y Almodóvar del Campo y a la que se decidió llamar La Garganta.

En 1912 Peñarroya emprendió el ordenamiento forestal de la finca, que se había convertido en orgullo de la Sociedad y en capricho particular de Frédéric Ledoux, hijo de Charles Ledoux. Los sitios más agrestes se repoblaron de eucaliptos destinados a madera (en 1920 la masa arbórea en propiedad de la Sociedad alcanzaba un valor de cinco millones de francos), mientras que las zonas aptas para el cultivo se roturaron (para lo que Peñarroya importó modernas máquinas de vapor que causaron gran impresión en la comarca) tras limpiarlas de broza y monte; al tiempo se construyeron caminos, viviendas, sistemas de riego y todo lo necesario para convertir aquella zona en una prometedora explotación agroforestal. En 1914 una fabrica textil, dedicada a confeccionar sacos para el envase de abonos orgánicos, y otra maderera completaron la labor de Peñarroya en La Garganta. La crisis a la que se vio sometida la Sociedad a mediados de los años veinte hizo que estas dos fábricas fueran vendidas por Peñarroya en 1928, la de papel a Papelera del Sur y la textil a La Yutera.

En 1968, ya con todas las explotaciones de Peñarroya en la provincia de Ciudad Real agonizantes, se cedieron al Patrimonio Forestal del Estado, por intermedio del ICONA, 3.285 hectáreas de monte de La Garganta, y, años más tarde, se decidió la enajenación total de la finca a la sociedad Villamagna, filial de explosivos Río Tinto. Hoy, y tras haber cambiado varias veces de manos, La Garganta es una de las fincas de caza más importantes de España.

22 de septiembre de 2010

CARTA A MI HERMANA


Mi madre con mi hermana en brazos, la otra niña soy yo
Éramos dos hermanos José Mª de 4 años y Rafaela de 2, mis padres Sebastián y Pilar esperaban su tercer hijo, (por entonces no se sabía si seria niño o niña) pero mira por donde fue niña, con prisa por venir a este mundo, nació a los seis meses de gestación. En aquellos años 50 no era fácil sobrevivir al nacer en esas circunstancias con tan poco peso, creo que no llegaba al kilo. -Cuando recuerdo a mi madre contarlo, que seria muchas veces- nos ponía un ejemplo. Unía las dos manos y sólo las separaba como dos dedos y decía: ¡Veis así es la mejor manera de poderos decir lo pequeñita que era, en una mano estaba la cabecita y en otra el culito, lloraba como un gatito recién nacido! Le pusieron de nombre Pilar.

Nadie al verla podía pensar en que iba a poder vivir por mucho tiempo. Solo el amor de una madre lo consiguió. Mi madre le hizo un tipo de incubadora con dos tejas que calentaba en la lumbre y las forraba con algodones, esto debía de ser una dedicación plena para que las tejas nunca estuvieran frías, la leche se la daba con un dedal de costura, era tan poquito lo que admitía su estomago, no tenia fuerza para succionar, no se podía hacer de otra forma, podemos imaginar que también esto debía ser muy a menudo, lo mismo de día que de noche.

Cuando mis padres vieron que superaba el primer mes estaban la mar de felices, pero notaban que algo le faltaba en su alimentación y alguien les aconsejó que era bueno darle leche de burra y así lo hicieron, ellos procuraron que no le faltara esta leche hasta que fue ganando peso y pudo comer papillas, luego su alimentación fue normal.
Hasta los dos años se crió algo más pequeña para su edad pero a los tres era completamente normal y se la podía ver siempre con mi padre con las ovejas y demás animales que tuviéramos, siempre tenia uno de cada especie que la seguía, un pollo, un pavo un cerdo la potrilla hasta una ternera que compro mi padre la seguía por todas partes. Le encantan los animales. Lo heredaría de mi madre que también le gustaban mucho.
Como decía antes, cuando tenia tres o cuatro años se hizo muy independiente empezaba a andar y no paraba, se perdió que yo recuerde dos veces, todos los vecinos de San Serafín buscando por todas partes porque la niña no aparecía, todos llorando, y se oyen voces desde la estación de La Garganta, era una vecina que se llamaba Cesárea muy amiga de mi madre, había llegado hasta allí siguiendo el camino, tan contenta.
La otra vez que se perdió debió de estar mucho tiempo perdida, porque recuerdo ver a todos con mucha desolación, la niña no aparecía, cuando la encuentran estaba en la orilla de un pozo de la mina, este pozo estaba dentro de un caserón, la entrada era como una ventana a la cual había tenido que subir unos dos metros, luego había un bordillo todo alrededor del pozo como de medio metro, y allí al fondo estaba ella sentada con los pies colgando en el pozo. Podéis imaginar la angustia de mi padre, pero a la vez con la tranquilidad que le hablaba, consiguió que se pusiera de pie y luego hacerla venir hacia la puerta, mi padre siempre dijo que si pasa a por ella no lo hubiera conseguido, porque el hueco que había entre el pozo y la pared era tan pequeño que no cabía el cuerpo de un hombre. Fue un milagro mas, así lo contaban siempre mis padres.
Esto lo hemos recordado ella y yo muchas veces, era a la vez una forma de recordar a nuestra madre que por desgracia no pudimos tener muchos recuerdos ya que nos dejo tan pronto.
. Pero esta vez se lo dedico a ella mi hermana Pili, para que sepa cuanto la quiero.

Rafi.

14 de septiembre de 2010

Dª AMALIA Y VIAJE A HUELVA

Soy la del medio de las tres niñas de la izquierda.










Al jubilarse Dª Maria, vino de maestra la hija de Dº Ricardo el maestro de los niños.
Se llamaba Dª Amalia y era muy joven. Llegaba con nuevas ideas de la enseñanza.
Puso la norma de llevar babis blancos, que tenían que estar impecables todos los días.
Una imagen que tengo en mi memoria es en los días de invierno una silla junto a la lumbre con los babis secándose para el día siguiente y a mi madre plancharlos por la mañana con aquella plancha de hierro que también se calentaba en el fuego.



Cuando llegó Dª Amalia se encontró con una escuela de niñas, que las de diez años solo sabíamos leer escribir y poco mas. Entonces se puso manos a la obra empezando casi de cero, hicimos caligrafía, sumas y rectas, como si no lo hubiéramos hecho nunca.Poco tiempo después estábamos haciendo problemas de quebrados o raíz cuadrada.
También era dura con los castigos, igual que su padre la vara era algo que dominaban bien. Pero creo que en dos años consiguió enseñarnos más de lo que habíamos aprendido hasta entonces.



En las tardes seguíamos con labores. Nos enseño a bordar en tul, un trabajo que era muy delicado y nada fácil. Lo conseguimos aprender unas cuantas, le hicimos dos mantillas españolas, una blanca y otra negra, aquella labor nos parecía interminable, pero una vez terminadas eran una preciosidad, que junto con otras muchas labores de toda la escuela haríamos una exposición que llamo la atención a todo el que pudo verla.



Recuerdo cuando nos dijo de hacer un viaje a Huelva pasando por Córdoba y Sevilla. Aquello a nuestros años era algo inalcanzable, primero para convencer a los padres, después que había que ganárselo con rifas teatrillos y hasta recogiendo niscalos para después venderlos. Lo del viaje no todos lo veían bien, al ser tan pequeños pues no tendríamos los 12 años. (Esto era en los años 60)
De alguna manera convencimos a los padres. Vendíamos con ilusión las rifas, atosigando un poco a nuestras madres que fueron las que mas nos compraban.
El viaje se hacia en autocar parando en Córdoba para ver la Mezquita y llegaríamos a dormir a Sevilla. Creo que serian días de feria pues recuerdo como nos quedamos sorprendidos, con ojos de niños que nunca habíamos visto tanta gente en corros, vestida de faralaes y bailando sevillanas. “Debieron de pasar años hasta que comprendí que Sevilla no solo era sevillanas y juerga” De aquel viaje no recuerdo haber visto la Giralda ni nada mas solo que esa noche dormimos en la Calle de la Sierpe. Nos fueron repartiendo en habitaciones y advirtiéndonos que nada de movernos ni de la cama. (Ellos eran los maestros y algunos jefes de La Garganta con sus mujeres, supongo que nos acostaron y se irían a cenar y a la feria) nosotros, cada habitación no conseguiría dormir de las emociones vividas, del ruido de la calle (a mi me parecía que en Sevilla no se dormía nunca) y también de pensar que al día siguiente estaríamos viendo el mar.
Llegamos a Punta del Sebo una playita que hoy ya no existe. Para nosotros era algo impresionante ver tanta agua y poder meternos dentro, pero el problema era que no teníamos bañador así que nos alquilamos unos (seria por horas no recuerdo muy bien como fue aquello) pero lo que nunca olvidare es la tela que nos sobraba a todas en la parte del pecho, eso fue un desfile de modelos de lo mas original, nos mirábamos unas a otras sin parar de reír y los chicos mas de lo mismo “allí sobraba tela o faltaba carne.”




Después del baño en el mar, nos llevaron al Monasterio de La Rábida. Esto fue lo que más me impresiono de aquel viaje. Ver la cuna del descubrimiento de América, las distintas dependencias que explicaban como fue el momento de la llegada de Colon al nuevo mundo. Ver la sala de las banderas de las distintas naciones, debajo de cada bandera había un cofre con la tierra del país visitado. No puedo decir porque recuerdo perfectamente este Monasterio. ¿Será porque no he vuelto nunca? Es raro que La Giralda y la Mezquita lo recuerdo siempre en otros viajes mucho tiempo después. (De aquella vez, se que estuvimos porque me lo cuenta mi prima Josefita) “Siempre hay cosas que se te quedan en la memoria y otras no.”




Después también nos llevaron a las bodegas Osborne en el Puerto de Santa Maria.
Los días que duro este viaje serian tres o cuatro. La vuelta a la Garganta se nos hizo bastante larga, el autocar se “cansaba” igual que nosotros y hubo que parar para que lo arreglaran. A nosotros al que no se le acabó la comida se le había estropeado con el calor, pero después de todo llegamos contentos de la experiencia vivida.
Seguro que no habrá ninguno de los de aquel viaje que no tenga un buen recuerdo del mismo.

27 de julio de 2010

RECUERDOS DE LA ESCUELA

Soy la 1ª derecha agachada.
Algo que siempre nos queda grabado de nuestra niñez son los recuerdos de la escuela.
Nos levantaban muy temprano, para ese momento ya estaba la buena lumbre en invierno y unas buenas migas con torreznos, las migas las terminábamos con un buen tazón de leche. (Mi padre era pastor)
Para llegar a la escuela teníamos que hacer el recorrido andando entre eucaliptos, este camino lo andábamos todos los días, desde Minas de San Serafín a La Garganta, solo algún día de lluvias torrenciales llegábamos al arroyo, si el agua cubría el puente vuelta a casa tan contentos.
Hablo en plural porque iba con mi hermano, mi hermana y algunos niños más de la zona a mitad del camino nos uníamos a otro grupito que venían de la estación de la Garganta. No se cuanto tardábamos pero creo que aunque íbamos repasando la lección o la tabla de multiplicar, nos entreteníamos mirando un pájaro, una mariposa o una lagartija, la caminata era larga.
La vuelta era jugando, a mi hermano le gustaba mucho el fútbol, y si faltaban chicos nos ponían a mi hermana y a mi de porteras, algo que también le gustaba era subirse a los eucaliptos y tirarse con el paraguas abierto, decía que le servia de paracaídas, pero nunca consiguió una bajada suave

y planeando como pensaba, solo conseguia llegar con algun golpe que trataria de ocultar para no tener que explicar como había sido. Y ahí estaba yo de sufridora pensando en la reprimenda

o algo mas, que se llevaría cuando llegásemos a casa, primero porque los partidos me parecían muy largos (será por lo que no me gusta el fútbol) otra cosa era que le regañaba mi padre por romper las botas que él nos hacia. (Mi hermano parecía brasileño, jugaba al fútbol hasta con una piedra y descalzo)
Como el horario de la escuela era mañana y tarde, había que llevar la taleguilla con la comida, mi madre nos preparaba un pucherillo, llegábamos a casa de Paca y Miguel Carmona, ella lo ponía en la lumbre y allí comíamos a medio día. Con que cariño recuerdo a esta mujer, que cuando vivía nunca tuve tiempo de darle las gracias. También comíamos muchas veces donde mi tía Maria que vivían en el pueblo de abajo.


La escuela de las niñas estaba junto a la Iglesia, detrás estaba la de los chicos. La entrada era agradable a mi me lo pareció siempre, había una estufa de carbón, como llegábamos con frió del camino la sensación era acogedora. Otra cosa era cuando llegaba la hora de dar la lección, hacer el dictado o decir la tabla de multiplicar,la maestra estaba preparada con la varita y como es normal siempre había alguna que no teníamos los deberes bien hechos, aunque ese día no fuese a ti, pero lo pasabas mal de ver como le daba a la de turno.


La hora del recreo era siempre esperada con alegría, jugábamos según la época del año, la comba y el truque creo que era en invierno y ya en primavera que empezaba a calentar el sol se jugaba al juego de las chinas buscando algo de sombra sentadas en las escaleras de la Iglesia, recuerdo muchos mas juegos pero no todos se podían jugar en la puerta de la escuela, había unas piedras que no era graba, eran piedrecillas mucho mas gordas (seria para evitar el barro que se pudiera formar en la puerta)


Todas las tardes eran para labores, vainicas, bordados y sobre todo bolillos, a esa hora la escuela era un sonsonete de palillos, que no envidiaba a la plaza de Almagro cuando años después la he conocido. Si era el mes de Mayo se cantaban canciones a la virgen mientras hacíamos labores, otras veces leíamos, recuerdo esas tardes de invierno como muy relajadas, leyendo o escuchando leer. ¿Siempre me he preguntado que haría la maestra con tanto encaje de bolillo? pero creo que a mi me hizo una profesional de este arte, cuando han pasado los años y he tenido tiempo, me ha gustado recordarlo dando alguna clase y rápido me dijeron. ¿Tu has hecho muchos bolillos? (Siempre hay cosas buenas que recordar de las maestras).


Dª Maria era bastante mayor siempre vestida de negro y tenía sus pequeñas manías, todas las de mi escuela recordaran cuando se le olvidaba en su casa el Pañuelo de Seda. Siempre mandaba a dos a recogerlo. Decirle a mi hermana que os de el pañuelo de seda pero no se os ocurra abrirlo, que no me entere yo que abrís la cajita! (esta era una lata redonda con unas pinturas en la tapa a mi me parecía bonita, en aquel tiempo no había muchas cajas de esas) todas estuvimos mucho tiempo con la intriga, pero alguna, no se supo quien, sin temerle a la varita de olivo, le pudo la curiosidad y abrió la cajita y descubrió que el bonito Pañuelo de Seda era la dentadura postiza, toda la escuela nos fuimos enterando, pero ella creo que nunca supo que lo sabíamos. Que cosas, en aquellos años era mas vergonzoso llevar dentadura postiza que estar mellado.

9 de junio de 2010

¿Porque todos decimos que nuestro pueblo es el mejor?

Siempre oímos decir soy del pueblo mas bonito, o, como en mi pueblo no se está en ningún sitio, será porque se nació en el, hubo una infancia feliz que siempre añoras sobre todo cuando llegas a cierta edad en la que los recuerdos de aquellos años parece que fueron los mejores.
Bien pues aquí es donde personal mente discrepo de todas esas personas. Hasta la adolescencia fui muy feliz en el sitio que crecí, que no fue donde nací, (ahora si, tengo que decir que este es precioso en plena Sierra Madrona) a la edad de 13 años nos vamos a vivir al pueblo mas cercano, que hasta entonces yo había visto mas bien poco. Allí me dicen que ese es mi pueblo donde estoy bautizada y donde tendremos que vivir de aquí en adelante, todo normal eres niña y estas a gusto donde estén tus padres y hermanos. Lo que no sabíamos era lo que el destino nos tenía preparado. La muerte de mi madre al mes de estar viviendo allí. Estuve en este pueblo unos 3 años, los mas difíciles de mi vida, Hasta que nos vinimos a Madrid, tampoco fue fácil como para mucha gente en aquellos tiempos. Pero aquí en Madrid creces, haces tu vida, nacen tus hijos eres feliz, al pueblo vas poco, porque no tienes muy buenos recuerdos. De esto ya han pasado muchos años.
Me siento rara de no poder decir lo que mucha gente. ¡Me gusta mi pueblo!

Rafi.

7 de junio de 2010

El campo en primavera

El campo en primavera

Este año esta el campo precioso, tenemos hasta amapolas que hace tiempo que no se veian.

31 de mayo de 2010

ENCINAS DE CONQUISTA




CONQUISTA

Mi pueblo esta situado en el valle de los pedroches. Se llama Conquista en la provincia de Cordoba.